Bonito, democrático, y sabio

El 26 de marzo los habitantes de Cajamarca, una población colombiana de unos 20.000 habitantes, acudieron a las urnas para decidir si permitían las actividades mineras en su territorio. Su decisión fue un rotundo No que venció al Sí con más del 98% de los votos, y superó el umbral de participación a pesar de la lluvia. Las reacciones no tardaron. De todo se ha dicho: esto debilita las instituciones, espanta la inversión extranjera, sustituye la minería legal y responsable por la ilegal y destructiva, impone un costo para el país en su conjunto por beneficiar a una población particular, al hacerlo pone en entredicho la república unitaria, conduce a falsos dilemas, pone en riesgo la financiac

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